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LISBOA, MI PRIMER VIAJE SOLA

Como seguimos sin poder viajar, yo sigo viajando a través del paladar y también a través de mis recuerdos. Porque, ¿soy la única que hace fotos en los viajes y luego nunca las vuelve a ver? Estos días estoy recordando mis primeros viajes del año y con ellos está este viaje tan especial para mí: Lisboa, mi primer viaje sola. Y hoy vengo a contarte toda mi experiencia, tanto de esta encantadora ciudad como de cómo fue para mí viajar sola. Spoiler alert: me gustó tanto que fue el primero de varios.

ORGANIZACIÓN DEL VIAJE

barrio alfama

Pero empecemos por el principio. Toda historia tiene uno al fin y al cabo. 

Como ya sabes, trabajo en Hotelería y, al menos en esa época, coger vacaciones en “época de mayor demanda” no era una opción. Siempre perdía mis vacaciones quedándome en casa porque no había nadie con quien pudiera hacerlo. Hasta que, por una serie de circunstancias, decidí que mi amor por viajar debía ser más grande que mi miedo a hacerlo sola y me lancé. 

Había hecho algunos viajes sola, pero siempre para ir a visitar amigos y familiares por lo que nunca estaba sola todo el rato. Pero ahí estaban mis días de vacaciones y mis ganas de aprovecharlo. ¿Y cuál fue el destino? Pues el más barato y atractivo que encontré siguiendo mis consejos sobre desplazamientos. Estaba decidido, Lisboa sería la elegida.

Una vez que tuve los billetes baratos, tiré de contactos laborales y reservé en Gat Rossio (ya te he hablado de esta pequeña cadena a través de mi artículo de Berlín). 

hotel gat rossio

Solo quedaba investigar sobre lo que quería hacer allí y lanzarme a la aventura. Descubrí que Lisboa tiene 5 barrios imprescindibles que visitar y me organicé para que pudiera conocer todos y cada uno de ellos así como sus principales puntos de interés. Además, me aseguré de mirar las empresas de Free Tour y sus horarios (ya sabes lo que me gusta hacer tours que me cuenten más cositas de la ciudad y su historia).

También miré cómo haría los desplazamientos y el coste de todo lo que quería visitar. Y gracias a ello, descubrí Lisboa Card. Es una tarjeta de transporte y de descuentos en visitas que merece mucho la pena si tienes ganas de entrar a lugares como la Torre de Belem, el monasterio de los Jerónimos o el ascensor de Santa Justa. Sin olvidar que incluye el transporte de casi todo tipo en la ciudad.

Una vez todo preparado y con la maleta llena, llegaba el día y comenzaba Lisboa, mi primer viaje sola. ¿Me acompañas?

ALFAMA

Nada más llegar, y con mi ruta organizada, me dirigí a Alfama, el barrio del Fado y de los pocos que sobrevivió al terremoto de 1755. Porque si algo debes saber de Lisboa es que la ciudad sufrió un terremoto que la devastó casi en su totalidad. Sin embargo, el barrio de Alfama casi no sufrió daño alguno.

barrio alfama

Su nombre viene del árabe, al-hammã, que significa «fuente». Y es que debajo de su suelo corrían manantiales de agua que alimentaban las fuentes repartidas por todo el barrio y a donde sus habitantes se dirigían a abastecerse de agua. Esas fuentes son conocidas localmente como chafarizes y todavía se encuentran en el barrio. Y si bien es seguramente el barrio más castizo de la ciudad, con el turismo quizá ha podido perder parte de su esencia.

Yo accedí a él mediante uno de los medios de transporte más auténticos de Lisboa, el tranvía 28 desde la Baixa. Después, decidí que bajaría callejeando y descubriendo rincones preciosos y miradores que me mostraron una ciudad increíble. Una ciudad que guarda un aspecto desgastado y parado en el tiempo, pero que vibra y cambia completamente por la noche. Y este barrio es el ejemplo perfecto de esta sensación gracias a los lugares de Fado que encuentras. 

Pero no te apresures a reservar. La mayoría son caros y cobran entrada. Más adelante te comentaré un lugar para escuchar fado. 

De este barrio lo que pude ver y te recomendaría: 

LOS MIRADORES

mirador alfama

Yo visité el de Santa Lucía, da Senhora do Monte y das Portas do Sol y me encantó tener a mis pies esta maravilla.

Además, gracias a que viajaba sola, me senté durante un tiempo en cada uno de ellos disfrutando de las vistas y con mi diario de viajes describiendo el momento y mis experiencias. 

Esa es la forma que encontré para no sentir esa soledad de no tener compañía.¿Tú has viajado solo o tienes algún truco que contarme? Recuerda que al final del artículo tienes un cajón para comentarios.

PANTEÓN NACIONAL

El Panteón Nacional de Lisboa tiene una larga historia de retrasos, reconstrucciones y restauraciones. Su construcción en el antiguo solar de una iglesia, aunque comenzó hace casi tres siglos, no fue terminada hasta 1966. 

panteón nacional

Hecha de mármol de varios colores, la iglesia fue destinada a ser un panteón a los héroes nacionales por el gobierno republicano de 1.916. Entre ellos, se encuentra la gran Amália Rodrigues, gran fadista de todos los tiempos y cuya tumba es reconocible por la cantidad de flores que siempre la decoran.

Pero lo que más me gustó del panteón (por cierto, la entrada es gratis si tienes la Lisboa Card) son las espectaculares vistas de 360º de la ciudad. De verdad, no hay ningún mirador que me gustase más que estas vistas. Encima, el edificio es precioso y un muy buen ejemplo de neoclasicismo.

FERIA DA LADRA

Pero mi visita al Panteón Nacional tenía una razón oculta y es que está en el Campo de Santa Clara, lugar en el que cada martes y sábado se celebra la feria da Ladra que viene a ser un mercadillo del tipo del Rastro de Madrid, el Portobello Market de Londres o el Marché aux Puces en París.

feria da ladra

En castellano se podría traducir como «mercadillo de la ladrona». Y es que ofrece un amplio rango de interesantes artículos que van desde cámaras antiguas, a muebles usados, pasando por lámparas kitsch, colecciones de discos de vinilo o música autóctona portuguesa, pero no es lo único.

De hecho, me comentaron en el hotel que las cosas que se roban en la ciudad (no hay mucho ladronzuelo, pero alguno hay) acaban intentando venderse en este mercado. Así que, si eres de los desafortunados, quizá puedas encontrar tu objeto robado aquí.

IGLESIA DE SAN VICENTE DE FORA

La iglesia o monasterio de San Vicente de Fora es una iglesia de Lisboa dedicada a San Vicente, patrón de la ciudad desde 1173, cuando sus reliquias se transfirieron del Algarve a una iglesia fuera de las murallas de la ciudad. 

Pese a que es visitable de martes a domingos en diferentes horarios, yo no llegué a entrar. Sí que la visité por fuera y me quedé maravillada de su fachada sobria y simétrica, típicamente manierista (vamos, el período de transición entre el renacimiento y el barroco). Cerquita además se encuentra uno de los miradores y realmente me mereció más la pena pararme en él.

LA CATEDRAL O SÉ

La catedral no es sólo símbolo inequívoco de la arquitectura de la ciudad o del barrio, sino también de la llamada reconquista cristiana. 

catedral lisboa

De estilo románico, es una de las visitas obligadas en Alfama. Se trata de uno de los pocos monumentos supervivientes a los terremotos de 1755. Su construcción comenzó a mediados del siglo XII, cuando Alfonso Henríquez y el primer obispo de Lisboa, Gilbert de Hastings (un inglés, por cierto), decidieron levantarla sobre una antigua mezquita tras reconquistar la ciudad a los musulmanes durante la Segunda Cruzada.

Pese a que la visita a la misma es gratuita, no así la entrada al Claustro y al Tesoro (2.5€ cada acceso). Te recomiendo mucho que entres a verla y que disfrutes de su exterior mientras ves sisear al tranvía nº 28 por su lado izquierdo.

También puedes visitar el Castillo de San Jorge. Aunque yo no llegué a subir, dicen que también es muy bonito y está dentro del barrio así que siempre puedes aprovechar y darte una vuelta.

O CARVOEIRO

Una de las cosas que tienes que saber de Lisboa es que los restaurantes suelen tener menús bastante bien de precio (10-12€) cuando a la carta puede salirte más caro (20-25€). 

o carvoeiro

Muchos lo anuncian en el exterior y tienen platos típicos portugueses como el bacalao dorado o bacalhau à brás, el pulpo o polvo à lagareiro, las sardinas y el guiso de judías o feijoadas. Todos platos riquísimos y que debes apuntarte.

Ejemplo de restaurantes como el que te acabo de decir es O Carvoeiro que además se encuentra en la Calzada de San Vicente, muy cerca de la iglesia de San Vicente y por donde sube el tranvía. 

Si tienes la suerte de poder sentarte en una mesa cerca de la ventana, verás el trasiego de la ciudad mientras que disfrutas de un rincón precioso lleno de azulejos y con una decoración muy de la ciudad.

BAIXA

Y de un barrio con mucha alma y que no solo ha resistido el paso del tiempo, sino que también ha podido con las inclemencias de la naturaleza, pasamos a otro al que le pasó todo lo contrario, la Baixa.

rua augusta

Tras el terremoto de 1755 que destruyó el barrio, el Marqués de Pombal se encargó del trabajo urbanístico que traería gran progreso a la ciudad y cuyos resultados aún se pueden ver.

Entre las novedades que se incluyeron en el proyecto, se encuentra la primera red de alcantarillado de Portugal. Además, las casas fueron pioneras mundiales en construcción anti-sísmica. Para comprobar la resistencia a los temblores de las construcciones, hicieron desfilar varias tropas por las calles.

Otra novedad fueron las piezas pre-fabricadas para construir rápidamente como con las ventanas que sólo había dos tipos: grandes para la fachada y pequeñas para el interior. Pero si algo llama la atención al turista es la organización del espacio. 

RUA AUGUSTA

El Marqués de Pombal lo organizó todo para que fueran calles rectas y perpendiculares a la principal, la Rua Augusta y cuyos extremos son la Plaza de Rossio y la Plaza del Comercio. Algo totalmente revolucionario y que entiendo que sirvió de inspiración posteriormente a otros como el Plan Cerdà de Barcelona. 

Es una calle peatonal muy popular del centro que está llena de comercios y restaurantes. Un lugar ideal para hacer unas compras y pasear mientras observas las fachadas que ofrecen.

PLAZA DEL COMERCIO

plaza comercio

Como ya sabes, la plaza del Comercio es uno de los extremos de la Rua Augusta. De hecho, es el extremo de la ciudad en el margen del río Tajo al paso por la ciudad y una de las plazas más grandes de Portugal y Europa incluso.

En el pasado, fue entre otras cosas, el sitio donde estuvo el Palacio Real de Lisboa por casi 200 años del que no se conserva nada. Actualmente, además de algunas oficinas del gobierno y sus ministerios, bajo esos arcos y fachadas amarillas se encuentran cafés y restaurantes, entre ellos, el café más antiguo de Lisboa, el Martinho da Arcada, donde se sentaba el famoso poeta portugués Fernando Pessoa.

Por último, en la plaza destaca el majestuoso arco por donde accedes a la plaza desde la Rua Augusta en la Baixa, que tiene un mirador al que puedes subir. 

Si vas en invierno como yo, abrígate bien para visitar esta zona. Al estar abierta al río, hay mayor sensación de frío.

PLAZA DEL ROSSIO

plaza rossio

En la otra punta de la rua Augusta, nos encontramos esta plaza del Rossio (llamada realmente plaza Don Pedro IV), centro neurálgico de la ciudad desde el siglo XIII y es que aquí era donde se concentraban las actividades cotidianas de la ciudad a las afuera del castillo de San Jorge. 

Esta plaza ha sido testigo de juicios, fiestas populares, desfiles, encuentros políticos y religiosos, ejecuciones de la Inquisición, peleas de toros… Actualmente, alberga bares y souvenirs pero también edificios muy representativos como:

Teatro Nacional Doña María II

Un edificio majestuoso con una fachada neoclásica realmente bonita, donde llama la atención el gran pórtico de columnas jónicas y la figura de Gil Vicente, considerado el fundador del teatro portugués. Como curiosidad, el teatro está emplazado en el mismo solar donde se ubicó el palacio de la Inquisición.

Iglesia de Santo Domingo
iglesia quemada de santo domingo

Una iglesia cuyo interior encontrarás calcinado debido al incendio que sufrió en el verano de 1959. Fue durante siglos la más grande de Lisboa y acogió todas las ceremonias religiosas importantes de la época. Fundada en el siglo XIII, quedó prácticamente destruida en 1755 y reconstruida para ser devastada posteriormente por las llamas.

Pero si por algo es famosa la iglesia, es por ser el lugar donde la Inquisición celebraba sus actos públicos de fe, enunciaba sus condenas y enviaba a la hoguera a los “herejes”. Pero también, por ser el lugar del peor episodio de terror que sufrieron los judíos y los nuevos cristianos en Lisboa en la matanza del 15 de enero de 1503. Para conocer más detalles, te invito a que vayas y que reserves uno de los tour gratis que uso yo siempre que viajo.

Estación de Rossio

Es uno de los edificios más emblemáticos de Lisboa, así como su estación central y más importante. De ella parten los trenes que llegan a Sintra, del que hablaremos más adelante. De estilo neomanuelino, llama la atención por su belleza. El edificio sigue la estética del Romanticismo, que estaba en pleno auge, y cuya intención fue la de demostrar la superioridad tecnológica de la ciudad. Lo más curioso del interior son los andenes en altura (por encima del nivel suelo). Además, los techos de hierro forjado que cubren los andenes son obra de Gustave Eiffel.

The Fantastic World Of Portuguese Sardines
fantastic world of portuguese sardines

Se trata de una tienda de recuerdos en forma de latas de sardinas que, cuanto menos, es original. Con una decoración que se asemeja a los circos de principios del siglo XX, en ella podrás encontrar latas que representan cualquier año y los grandes acontecimientos vividos durante el mismo. Me pareció muy llamativo para comprar si no te van los azulejos que es el otro gran souvenir que se aprecia en la ciudad.

ELEVADOR DE SANTA JUSTA

elevador santa justa

El último de los puntos de interés que visité del barrio de La Baixa antes de continuar al siguiente de los barrios emblemáticos de la ciudad es el ascensor o elevador de Santa Justa. Otro lugar desde el que tener unas vistas espectaculares de la ciudad a orillas del río Tajo.

Fue construido por un ingeniero portugués de origen francés y del que dicen fue discípulo de Eiffel. El elevador fue visto como una solución a la empinada subida que conecta la Baixa con la zona de Chiado y fue oficialmente inaugurado en Julio de 1902.

detalle del elevador santa justa

De los pocos elementos góticos y de la época Industrial de la ciudad, es considerado monumento nacional desde 2002. Aunque la entrada tiene un coste de poco más de 5€, si tienes la tarjeta Lisboa Card es totalmente gratuita, lo que la convierte en una parada obligada para todo el que esté en la ciudad.

Si bien es muy atrayente (si no tienes vértigo claro), debo reconocer que hay que saber cuándo ir. Y es que hay horas en las que se forman grandes colas. Lo mejor es acudir a la hora de las comidas (sobre las 13h-14h o 19-20h). Yo subí tanto de día como de noche y fue una gran experiencia.

CASA DAS BIFANAS

Y no podíamos dejar este gran barrio, sin antes encontrar un lugar super ideal donde comer algo muy típico y eso son las Bifanas. Las bifanas (o bifana) es un plato típico portugués creado en la localidad de Vendas Novas. Consta de varios filetes de chuletas de cerdo que se marinan con ajo, vino y laurel, se asan a la parrilla y se meten en pan caliente. Por lo general, se sazonan con mostaza o salsa picante. Vamos, un bocata típico y de muy buena pinta que no debes perderte. 

bifana

¿Y dónde probé la mejor bifana de toda la ciudad? En Casa Das Bifanas, un pequeño bar situado en el número 6 de la plaza de Figueroa, la plaza donde coges los tranvías nº 12, 15 y 25, y al lado de la plaza Rossio. Apúntatelo porque no suele salir en guías. Super barato (un par de euros por bocata), aunque debes recordar que solo se puede pagar en efectivo. 

Una bifana no será suficiente, creéme, y menos si lo compartes en buena compañía. Ese fue mi caso. Coincidí con una pareja que conocí en el free tour que había hecho y fue una grata sorpresa. No me importa comer sola, pero reconozco que la compañía siempre es de agradecer. Creo que es una de las mejores cosas que tiene viajar sola, conocer a personas de otros lugares y compartir experiencias y momentos.

En el próximo artículo, te hablaré de los otros tres barrios emblemáticos de la ciudad. Mientras, puedes escribirme tu opinión sobre estos lugares si ya has estados o preguntarme lo que quieras saber para tu próximo viaje.

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