SOBRE MI

APRENDIENDO A VIVIR CON ALERGIAS

Ya sois varios los que me habéis sugerido platos con frutos secos, frutas o simplemente ligeros. Y a todos os respondo lo mismo. Estoy poniendo en marcha recetas sanas y ligeras que os resulten fáciles de hacer y ricas, pero tengo limitaciones. Tengo que aceptarme tal y como soy y espero que vosotros también lo hagáis. Estoy aprendiendo a vivir con alergias.

Es cierto que desde que era más bien una adolescente, he tenido alguna reacción cutánea tocando ciertas frutas. También es cierto que desde que soy muy pequeña sólo he rechazado 2-3 alimentos en mi vida y que todo cobró sentido para mí hace un par de años. Fue el día que tuve mi primera reacción alimentaria. No fue gran cosa, un ligero picor de garganta e hinchazón de los labios, pero suficiente como para ir a revisar con una alergóloga si había algo a lo que pudiera ser alérgica.

El día que fui, lo primero que me hicieron fueron las pruebas cutáneas. Aún recuerdo cuando la doctora me explicó el procedimiento y lo que era eso del “control positivo” con solución salina. Consiste en un primer rascado cutáneo que siempre reacciona y que se usa como guía para descubrir las posibles alergias del resto de raspados que realizan. Normalmente este proceso lo hacen dos días tanto para cubrir alimentos como para ambientales como los ácaros. Igualmente, tras las pruebas cutáneas, hacen unos análisis de sangre para descartar “falsos positivos” y estar seguros que las reacciones son 100% reales.

Esa tarde aprendí muchas cosas y todo comenzó con la frase “eres alérgica a la proteína LTP”. Apuesto a que os habéis quedado como yo y no tenéis ni idea de lo que significa eso de proteína LTP. Pues bien, la proteína LTP es la proteína vegetal encargada del transporte de lípidos. Esta proteína forma parte de la composición de todos los vegetales aunque en diferentes porcentajes. Aquellos en los que se encuentra un mayor porcentaje y, por tanto a los que soy alérgica, son la mayoría de frutos secos y las frutas rosáceas.

Mi lista de alimentos prohibidos se extiende a los siguientes: melocotón, fresas, frutos rojos, manzana, pera, albaricoques, nísperos, membrillo, ciruelas, cerezas, nectarina, paraguayo, kaki, persimon, almendra, nueces, avellana, cacahuete y pipas. Además, debo tomar precauciones con otros como legumbres, especialmente lentejas, y verduras, principalmente el tomate. Como consecuencia, no podré ser vegetariana aunque quiera.

Como podéis imaginar, es complicado. Hablamos de alimentos que se encuentran en muchos platos, especialmente postres, y no siempre aparecen en cartas o los distingues a simple vista.

Ese día también aprendí el significado de la palabra “cofactor” y qué suponía para mí. Resulta que existen acciones o sustancias que hacen que una reacción alérgica sea exponencialmente mayor si consumes el alimento fruto de tu reacción con alguno de los cofactores que existen. Estos son los vasodilatadores entre los que se encuentran el alcohol, algunas medicaciones como la aspirina y el ejercicio físico. Todos ellos diluyentes de la sangre que provocan una más rápida distribución de la proteína alérgica y, por tanto, una mayor reacción.

Esto nos hizo dudar sobre mi preexistente alergia a la aspirina y tuve que hacerme la prueba alérgica en un hospital según unas condiciones y alimentación previamente establecida para que no pudiera ser contaminada. Tras la misma, se confirmó que era realmente alérgica y que son dos las alergias con las que convivo hoy día.

Por último, también aprendí que la proteína LTP se encuentra no sólo en frutos sino también en más partes de la planta como pueden ser hojas o polen. Es por eso que en época primaveral, los “eleteperos” como nos llaman los alergólogos podemos tener reacciones cutáneas y respiratorias mientras vamos por la calle con árboles del tipo “platanero”. 

Como os podéis imaginar, todo esto me ha hecho repensar no sólo mi alimentación sino también mi forma de vivir adaptándome a las nuevas circunstancias, a mi nueva normalidad. No debo olvidarme que esta proteína puede estar en cualquier alimento vegetal y cualquiera puede ser potencialmente reaccionario si lo mezclo con algún cofactor. Por todas estas razones, llevo conmigo siempre antihistamínicos y mi adrenalina de rescate, especialmente si tengo la intención de comer cualquier cosa fuera de casa.

La parte más difícil de todo esto es la desinformación que existe de estas alergias entre la población no alérgica y la sobreexposición de otras como la lactosa y el gluten que hacen más difícil para un alérgico poder ir a comer a restaurantes sin sentirse rechazado, cuestionado o simplemente obviado. No olvidemos que una intolerancia no es una alergia. La primera genera indigestión y malestar estomacal; la segunda, puede probocar una reacción que vaya desde un picor a un shock anafiláctico.

Ahora ya sabéis el porqué no tendréis según qué recetas o platos en este blog y podéis tener una mayor consciencia de las alergias y las personas que las sufren, especialmente algunas raras como la mía. Podréis comprender mejor y apoyar a aquellas personas que, como yo, sufren no sólo por no poder comer de todo sino que deben explicarse y tomar precauciones porque sus vidas dependan de ello. 

PD. Por cierto, me encuentro en lo que se denomina “marcha eletepera”. Esto quiere decir que mi reacción alérgica está en aumento y que puede ser que en breve haya más alimentos que se añadan a mi lista de prohibidos.

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