FOODIE

ES LA HORA DEL VERMUT

Hemos pasado de decir que es la hora del aperitivo a decir: «es la hora del vermut», pero ¿somos conscientes de por qué lo decimos? ¿realmente existe una diferencia entre ambas? ¿de dónde viene el vermut y por qué está tan extendido? Dicen que Reus es la ciudad del vermut, pero ¿seguro que es la primera y única ciudad en la que se realiza este elixir?

Todas estas preguntas y muchas más son las que me he hecho a la hora de hacer este artículo y es que ya sabes como soy, una vez que me obsesiono con algo… no hay quien me pare. Hoy es la hora del vermut, ¿me acompañas?

¿QUÉ ES EL VERMUT?

El Celler del Vermut

Para poder hablar de vermut (o vermú o vermuth) primero tenemos que saber qué es. Es un licor aromatizado con hierbas, formado a base de vino neutro de buena calidad, un toque de absenta o ajenjo y otras especies amargas y tónicas.

Su origen viene de la palabra alemana wermut que significa ajenjo y que es uno de los ingredientes estrella de la elaboración de esta bebida y del que te hablaré más tarde. Y es que, según dicen, aunque ahora lo puedas encontrar prácticamente por todo el mundo, su origen es europeo.

Además, está tan sumamente extendida la idea de tomarlo durante el aperitivo previo a la comida que incluso usamos su término para referirnos a una función de cine o teatro anterior a las sesiones acostumbradas.

Pero, ¿cuántos tipos de vermut hay y qué diferencias tienen? ¿cuáles son sus ingredientes principales? Vale, vamos poco a poco.

TIPOS

Aunque lo más común es encontrarnos con el vermú negro o el blanco, lo cierto es que existen 4 tipos de vermú distintos. A los dos anteriores, debemos sumar el rosado y el seco.

El vermut negro, también llamado rosso o rojo, es el más clásico y habitual sobre todo en España. Suele ser el más dulce gracias al caramelo que se le añade que también es lo que le da el color. En el país del que es originario, Italia, este mismo vermut es más especiado y presenta un final en boca ligeramente más amargo.

El vermut blanco es originario de Francia y es habitualmente más dulce gracias a que en su elaboración se suprimen algunos de los botánicos y sustancias amargas. Este es el tipo de vermouth más consumido mundialmente, junto al seco, y suele estar dominado por notas avainilladas y cítricas. ¿Te suena de algo la marca Martini?

El vermú seco, conocido también como dry vermouth, es también de origen francés y muy similar al anterior. Se emplea especialmente en coctelería como base para famosos combinados como el Dry Martini. Es el más amargo de todos y el favorito de James Bond.

Al vermú rosado, el último de los tipos de esta bebida, se lo considera uno de los vermuts más suaves, además de ligero, delicado y sofisticado. Es también más fresco, por lo que es recomendable para el verano especialmente, y suele ser el más agradable si no estás acostumbrado a esta bebida. Es muy reciente y prácticamente desconocido.

INGREDIENTES

Los ingredientes básicos de todo vermut son vino, agua, alcohol, una mezcla de botánicos y, opcionalmente, azúcar caramelizado, que sirve para darle color. A partir de aquí, las combinaciones pueden ser infinitas. Tanto es así que el éxito de un buen vermut recae en su fórmula y «cada maestrillo tiene su librillo» bien en secreto.

Vinito

La base del vermut es el vino, normalmente blanco. Se parte de un vino joven, de graduación y sabor suaves y la norma dice que suele ser, al menos, un mínimo de 75% de la mezcla final. También los hay que los hacen con vino tinto, pero no suele ser lo habitual. Normalmente se trabaja con uvas autóctonas de Tarragona, como pueden ser la parellada, la macabeo o la viura, y la variedad manchega airén, también utilizada esta última en brandies españoles.

Pero lo que realmente hace especial un vermut y diferencia unos de otros, esas son las hierbas aromáticas que aportan los sabores amargos y dulces. Precisamente, lo que hace diferentes los vermuts españoles de los franceses e italianos es la calidad de estos sabores aromáticos y la fórmula de las hierbas utilizadas, siendo el italiano más amargo y el francés más seco. Si los separamos por sus efectos tendríamos: amargos (angélica, ruibarbo, lúpulo…), aromatizantes (anís estrellado, por ejemplo), amargo-aromatizantes (ajenjo, enebro, verónica…) y suavizantes (canela, azafrán, vainilla, cardamomo…). Eso sí, el único que es obligatorio es el ajenjo que es precisamente el que le da nombre a la bebida.

Otro ingrediente clave es la solución hidroalcohólica en la que tradicionalmente se juntan e infusionan todas las hierbas a 50º para extraer sus aromas. Esto ayudará a la extracción de las esencias y la retención de los sabores.

Por último, estaría el azúcar caramelizado que, de hecho, es opcional. Suele usarse en los vermut negros y aportan ese color ámbar oscuro además de darles un mayor dulzor.

Bodega Sopena

HISTORIA DEL VERMUT

Una vez que conocemos un poco más qué es el vermut, llega la hora de saber de dónde viene. Y aquí debemos ser capaces de hacer dos distinciones, tal y como hiciéramos con la pizza. Por un lado, está una bebida similar a la que conocemos hoy día y que tenía unas características y usos muy distintos a los actuales y, por otro, el nacimiento del vermut tal y como lo conocemos.

Para conocer el origen del primero, debemos viajar en el tiempo hasta hace unas miles de años atrás, en la época de la Antigua Grecia. Resulta que el origen más remoto se encuentra aquí donde ya mezclaban y maceraban vino con especias, drogas y plantas aromáticas para elaborar brebajes medicinales. Además, se dice que Hipócrates fue el primero en hacer este tipo de mezclas con efectos curativos. Incluso podríamos ir más atrás, hasta 1700 a.C, donde se hacían licores con ajenjo ya en el antiguo Egipto. Sin embargo, y como tuve el placer de hablarlo con Joan Tapias, el experto en vermut y dueño del Museo del Vermut, este no sería el origen del vermut actual sino más bien un predecesor antiguo y con cierto aire místico si me lo permites.

Vermut y aperitivo en Morro Fi

Ahora bien, si damos un gran salto histórico, la primera mención del precursor real del vermut se encuentra en 1546 cuando un tal Constantino Cesare De Notevoli, en su obra Ammaestramenti dell’agricoltura, nos habla de una receta de vino con absenta que tenía finalidades terapéuticas y curativas. Tras esto, y solo unos años después, en 1570, es Giovanantonio Soderini quien escriba que el vermut es de origen alemán y húngaro, haciendo referencia a una bebida aromatizada preparada en los Balcanes, concretamente en Bulgaria, y que se llamaba Polí. De ahí el nombre «wermut» que te comentaba al principio ya que en este idioma, wermut significa ajenjo (un ingrediente fundamental y obligado de nuestra bebida favorita). Todo comienza a tener sentido, ¿verdad?

Sin embargo, todos esas versiones del vermut eran más bien unas bebidas pecursoras del actual vermut. Entonces, ¿cuándo y dónde nace realmente nuestro elixir favorito? Bueno, para ello debemos irnos al 1773 cuando un médico italiano llamado Villifranchi publicó la obra Enología Toscana, Ossia Memoria sopra i vini, donde explica por primera vez la elaboración de un licor a partir de la mezcla del vino con la absenta, que él llama “Absinthiamtum” o “Absinthianumvinum.” Fue entonces, desde finales del siglo XVIII, que estos vinos aromatizados son conocidos con el nombre de “vermut”.

Aunque en algunos documentos y escritos de los siglos XVII y XVIII ya encontramos elaboraciones y recetas que conectan con el vermut, no será hasta finales del siglo XVIII cuando esta bebida coge la fama comercial definitiva. De hecho, de los primeros escritos en los que se tiene constancia de su comercialización, existe uno en la Cámara de Comercio de Italia de 1838 donde una marca llamada Cora hizo un envío de varios toneles de vermut a América desde Torino, ¿a qué suena increíble?

VERMUT EN ESPAÑA

Vale Irene, te preguntarás, ¿y cómo llegó la bebida a España? Bueno, aquí hay también muchas consideraciones a tener en cuenta y que trataré de resumirte.

Bar Calders

Según he podido averiguar, se sabe que el vermut llegó a España durante el s. XIX más o menos a través de Francia e Italia donde, como sabemos, ya existía. Sin embargo, no existe una unanimidad en cuanto a cuál fue la primera empresa que lo comenzó a fabricar y, en honor a la rigurosidad que trato de aportar, te daré sólo datos que conozco por documentación encontrada y no por opiniones.

Según la información que he conseguido averiguar a través de escritos, artículos y conversaciones con diferentes expertos en la materia, se cree que ya durante la mitad del s. XIX se empezó a producir y consumir esta bebida, más exactamente alrededor de 1860. Las causas fueron bastante obvias y es que no sólo tuvimos influencia de otros países sino que teníamos la crisis de la filoxera de la que ya te hablé cuando comentamos la historia del cava. Debes entender que todos aquellos que realizaban en sus bodegas vinos y aguardientes (muy habitual en la época) tuvieron que reinventarse ante la llegada de la filoxera y, con ello, la destrucción de la mayoría de las vides que había. Esto, junto a la apertura de otros mercados fuertes en aguardiente como Marsella hizo que empezaran a producir vermut del vino de peor calidad que sacaban de las cosechas y que era ideal dadas las circunstancias.

Entrada La Vermu

Y aquí, querid@ lector@, es donde radica el mayor problema para conocer su origen real. Resulta que, como ya hemos comentado, para crear vermut se necesitan una serie de hierbas aromáticas que, en su día, proporcionaban los botánicos. Pues bien, el vermut no era el único que necesitaba de botánicos para ser creado sino que en su día había decenas, sino centenas, de distintas bebidas alcohólicas que necesitan de estas hierbas para ser producidas. Entonces, ¿cómo sabemos qué era vermut de lo que no? Bueno, la clave está en una hierba de la que ya hemos hablado, el ajenjo, ya que era la única que se usaba para esta bebida.

Entonces, ¿cuál es el problema? Acudamos a los registros de las bodegas y veamos quienes compraban ajenjo en la época y sabremos quién lo producía y desde cuándo te preguntaras. Bueno, la teoría es muy fácil, pero la práctica no lo es tanto si contamos que estos registros lamentablemente no han llegado a nuestros días. Por tanto, siendo pragmáticos y rigurosos, podemos decir que fue en 1892 cuando una bodega situada en Reus fue la primera en elaborar vermut y no fue otra que la de Joan Gili. ¿Y cómo lo sabemos? Pues porque fue la primera marca registrada de vermut en toda España de la que tengamos constancia. Aunque recuerda, esto no implica que no se produjera durante años a granel.

Tras Joan Gili llegarían otros como Josep Boule y Enrique Yzaguirre y ya en 1901 comenzó la exportación de vermut español al resto del mundo. Igualmente, no sólo Reus empezó a producirlo sino otros lugares como en Castilla La Mancha donde se producía brandy y aguardiente también comenzaron a producirlo. Uno de los primeros ejemplos es la bodega Mila.

Y recuerda, que la bodega existiera desde años anteriores no implica que llevara todos esos años elaborando vermut. Para asegurarte deberás averiguar, mediante documentación, que la bodega compraba entre sus botánicos el tan apreciado ajenjo.

ORIGEN DEL APERITIVO

¿Te acuerdas de Hipócrates y ese primer pseudo vermut que muchos le acreditan? Bueno, pues esa primera bebida tenía como objetivo «abrir el estómago» para aquellos casos con falta de apetito y este resultó ser la base y el previo a las comidas festivas y copiosas de después. Esto se extendió a la Antigua Roma y en épocas sucesivas.

Ya en la Edad Media, la farmacología de hierbas descubrió que una de las propiedades de las sustancias amargas (usadas en el vermut) es la de estimular la sensación de hambre excitando no sólo el estómago, sino la mucosa oral, provocando mayor salivación y favoreciendo el proceso digestivo, por lo que se popularizó incluso más.

Bodega Marín

Será a finales del siglo XVIII cuando la función del vermut se asocie definitivamente a su consumo previo a comidas copiosas para estimular el apetito. Y más tarde, el rey de Italia Vittorio Emanuele II lo convirtió en la bebida oficial de la corte. La costumbre del aperitivo, por tanto, se ha popularizado tanto hasta convertirse no sólo en algo típico de la Italia del s. XIX sino en algo mundialmente conocido.

Pero, ¿y en España? Bueno, aquí no sólo aprovechamos el aperitivo para beber, sino también para comer mediante pequeñas raciones a las que llamamos tapas. Sobre ellas existen dos leyendas que te comentaré pero que no son datos contrastados. ¿Por qué te las cuento? Porque me resultan curiosas y quiero compartirlas.

La primera se relaciona con Alfonso XIII en Cádiz. Se dice que hacía mucho viento y que la arena de la costa se metía en la bebida por lo que el camarero puso una loncha de jamón encima de la bebida para evitarlo. Esto hizo que se extendiera el consumo de bebidas «con tapa» para evitar que entraran objetos externos.

La segunda versión viene de la época de Felipe II cuando los obreros tomaban sus descansos. Sus jornales no les permitían comer y solo consumían vino. Esto provocó que al reanudar sus oficios lo hicieran en un estado de embriaguez bastante inoportuno. A petición de los patrones, se impuso por ley que a cada consumición se le incorporara algo de comer para mejorar la salud y el estado de los trabajadores.

Sea como sea, hoy esta práctica está sumamente extendida y a continuación te comentaré mis lugares favoritos de Barcelona para practicar este ritual gastronómico, ideal para realizar en buena compañía.

BODEGAS MÁS DESTACADAS

Para hacer estas recomendaciones he visitado un total de unas 30 bodegas distintas tanto conocidas anteriormente en mis 10 años de vida en Barcelona como por recomendaciones varias que me han hecho a través de distintos medios. Como sabes, soy incapaz de ponerlos en un ranking y lo que he hecho es agruparlas por zonas dentro de la ciudad para hacértelo más fácil.

Como digo siempre, son todas las que están, pero no están todas las que son así que coméntame cuál es tu favorita de Barcelona y prometo ir a visitarla si no lo he hecho ya. Para salir en esta lista me he fijado tanto en el lugar, el vermut en sí mismo tanto en densidad como sabor y también en la carta que ofrecen para hacer el aperitivo perfecto. No nos olvidemos que es la hora del vermut.

CLOT Y SANT MARTI

BODEGA J.CALA

Situado en la calle Pere IV entre Selva de Mar y Josep Pla, este local quizá sea el más apartado de la lista pero se ha ganado su puesto por méritos propios.

Bodega J.Cala

Situado en medio de una zona antiguamente industrial, conserva todo el encanto de otra época que atrae y atrapa desde el inicio.

Con una atención cercana, un ambiente informal con clientela de toda la vida, una decoración muy castiza llena de barricas, llaveros y decoración taurina, el centro de todo lo marca el vermut.

Aquí se sirve en vaso fino y pequeño, como toca. Ligeramente denso, lo más característico es su sabor con toques amargos que te recuerda a su ingrediente secreto, la angostura.

Además, su combinado de vermut con anchoas curadas por ellos y unas olivitas por 4,50€ no pasa desapercibida para locales y visitantes. Igualmente, entre su carta también tienen embutidos y las conservas de toda la vida.

¿Lo mejor? Si te gusta, puedes comprar un litro y llevártelo a casa.

BODEGA SOPENA

En plena calle del Clot, y junto al mercado del mismo barrio, esta bodega ha sido capaz de conectar dos generaciones muy distintas y eso dice mucho.

Lleno hasta los topes en sus días dorados, sabrás que has llegado cuando veas una muchedumbre en la calle vaso de plástico en mano lleno de vermut. Y es que es tan popular que sus bidones a modo de mesa y su pequeño comedor en el interior no son suficientes para tanta demanda que se concentra los fines de semana.

Regentado por una pareja encantadora, el local está lleno de barriles con vino y vermut a granel así como botellas de licores varios que puedes comprar.

En cuanto a la carta, aquí encontrarás grandes raciones de embutidos y conservas acompañados de la bebida estrella, el vermut. De gran sabor y ligeramente aguado, entra muy fácil acompañado de la típica aceituna y la rodaja de naranja que le da ese punto perfecto. Por sólo 1,60€ disfrutarás de este vermut en vaso fino y pequeño.

ESPAI VERMUT

En la calle Córcega, cerquita de la calle Rogent, se encuentra este pequeño bar regentado por 3 increíbles personas que te harán sentir como en casa. La decoración es exquisita y los marcos de la fachada en tonos verdes te recuerdan ligeramente a París. Un lugar de barrio sin pretensiones pero con mucha calidad.

Con una cristalera a modo de carta, encontrarás muchas ofertas y combinados para probar tu vermut con el mejor producto. De mis favoritos, sus bravas (aprobadas por bravasBarcelona) y sus bocatas, especialmente el de Pulled Pork.

El vermut es especialmente sabroso y se sirve a la manera tradicional, con rodaja de naranja y aceituna en vaso fino y pequeño por 2,30€.

BORN, SANT ANTONI Y POBLESEC

BODEGA DEL BORN

Entrada Bodega del Born

El único de la lista que se encuentra en el Born, este pequeño rincón con encanto al costado de la Basílica de Santa María se encuentra en la calle dels Mirallers. Regentado por Xavi y su mujer, esta bodega es mucho más de lo que te puedas imaginar en un primer momento.

Lugar de encuentro de jóvenes y no tan jóvenes, se vive un ambiente muy festivo representado en las papeletas con deseos que decoran paredes y techos y que pueden albergar el tuyo propio. Por cierto, te recomiendo que participes. Mi sueño se ha hecho realidad.

Con una pared como carta, este lugar es perfecto para una buena sardina ahumada y un vermut de los 3 tipos que tienen. Porque sí, en esta bodega tienes 3 opciones de vermut dependiendo de tus gustos. Yo he probado el de la casa (2,50€) y el procedente de Jerez estilo amontillado (3,50€) y ambos son deliciosos. Basta con saber qué prefieres, un vermut con un ligero toque amargo o más dulzón. Eso sí, los dos acompañados por su aceituna, su rodaja de naranja y la sonrisa del que te lo pone.

No se me ocurre lugar mejor para disfrutar de un aperitivo en el Born.

VINITO

Y del Born a uno de los barrios cuna de este espirituoso en la ciudad de Barcelona, Sant Antoni. Y es que en este barrio se ha popularizo el vermuteo como lugar de peregrinación los fines de semana.

Aunque hay muchos, te voy a presentar los dos que más me gustan y el primero es el Vinito.

En un local lleno de rincones mágicos con barriles en forma de mesa y sillas altas, esta esquina de la calle Parlament será todo lo que necesites para tomar algo entre amigos. De trato amable, este bar para gente de toda la vida se mezcla con el ambiente más moderno de un barrio que ha sabido reinventarse y ofrecer una oferta gastronómica para todos los gustos.

Pero si debemos hablar de algo es su vermut. Sabroso, fresco y especiado es de lo mejor que he probado por toda la ciudad y uno de mis favoritos. El vaso, fino y bajito, se sirve por 2,20€ y viene con aceituna y rodaja de naranja. Un clásico que no puedes perderte acompañado de unas bravas por 4€ o cualquier opción que tenga la carta.

BAR CALDERS

Y de una esquina de Parlament a justo la contraria donde encontramos el Bar Calders. Y es que se llama así por encontrarse en una de las esquinas de Passeig de Pere Calders con Parlament del que coge el nombre.

Este rincón rojo te va a llamar en cuanto lo veas. Su decoración es muy auténtica, pero esa fachada roja es de lo mejor que encontrarás por la zona y definitivamente te llamará a entrar. Bueno, eso y que verás mucho local y gente joven disfrutando de su comida y su bebida.

De trato muy amable y carta variada, es un lugar para todo el mundo al que necesitas ir con tiempo o reservar si vas a comer ya que suele estar muy lleno.

Su vermut es de los más dulzones quizá de la lista, pero con mucho cuerpo y sabor haciéndolo atrayente al paladar. Cuesta unos 2,10€ y queda muy bien marinado con la famosa muscletà del local que sólo vale 2€ y que hace el contraste perfecto a esta bebida tan popular de aperitivo.

QUIMET I QUIMET

Entrada Quimet i Quimet

Y de Sant Antoni a Poble Sec. La avenida Paralelo divide estos dos barrios y también este local tan auténtico, familiar y de toda la vida del centro. Aunque la zona de Poble Sec quizá ya no es lo que era (dicho por locales no por mi), Quimet i Quimet ha sabido mantener la auténtica esencia de este barrio de la ciudad.

Regentado por la cuarta y quinta generación de Quims es el lugar ideal para aquellos que quieran un buen tapeo y una buena bebida sin pretensiones y de calidad. Y no lo digo sólo yo, también es una recomendación de mi querido The Food Manager que toma sus amontillados en este lugar cuando está en la ciudad condal.

Acompañado de un letrero, sus puertas de madera rojas tan típicas te abren a un local tradicional lleno de bebidas y barriles y una pequeña pero muy bien surtida barra en la que el personal, Quim a la cabeza, te reciben con la mejor de las sonrisas. Las tapas las montan al momento y verlos prepararlas es uno de mis mayores placeres cuando estoy allí junto a una conversación fluida y gastronómica.

Su vermut de 1,90€ se sirve en vaso con aceituna y rodaja de naranja y es de un sabor dulce con un ligero toque amargo, cuerpo y mucho sabor. Combinado con sus montaditos hechos al momento, tienes el plan perfecto a una hora donde el aperitivo es obligatorio.

EIXAMPLE DERECHA

La zona del Eixample Dreta tiene su máxima representación en la Sagrada Familia, pero no os engañéis y disfrutad de lugares más lejanos y auténticos. Porque no sólo de las franquicias y lugares para turistas vive este barrio de la ciudad, aquí te propongo tres opciones increíbles para vermutear.

BOGEGA CAROL

Bodega Carol

Bodega Carol se encuentra en la calle Aragón con Independencia. Local como los de antes, si algo llama la atención en este sitio son los cientos (o miles) de llaveros que cuelgan de todos lados y sus barriles. Aunque a priori no te llame a entrar, no te dejes engañar por la primera impresión y adéntrate porque la magia ocurre dentro.

Con un trato amable y un lugar para locales, aquí las pretensiones dejan paso a lo auténtico, una carta con platos con solera y unos vinos y vermut a granel que te encantarán.

Su vermut en vaso fino y bajo, y acompañado de aceituna y rodaja de naranja, es de sabor intenso y con cierta amargura que entra muy fácil. Su precio es de 2€ y te recomiendo que lo acompañes de alguna de las delicias que tienen en carta (o pizarra mejor dicho) como los torreznos a 1,90€ la unidad o la carne mechada (deliciosa) por 5€.

Recomendado por un seguidor de Instagram es uno de mis lugares favoritos para ir con botella y llevarme el vermut a casa.

BODEGA MARCEL

Y de una recomendación a otra llegamos, una calle más arriba (en calle Valencia), a la bodega Marcel de aspecto local y de toda la vida.

Adentrarse a este lugar es adentrarse a una bodega llena de barriles (tanto en forma de mesas como llenas de bebida) con diferentes opciones y botellas de cava, vino y demás espirituosos. Y al fondo, una gran barra donde te acogen unas camareras simpáticas y muy amables que te explican lo que ves y lo que tienen como especiales del día.

Su vermut ligeramente dulce y con cuerpo se sirve doble en vaso de tubo y acompañado de dos aceitunas, hielo y rodaja de naranja por 2,50€. No es mal precio para el doble de cantidad. Pero recuerda acompañarlo de sus deliciosas propuestas, entre ellas (y de mis favoritas), los pimientos en conserva rellenos de queso (ligeramente ácido) por 4,80€ y su tapa de fuet por 4,50€. Todas raciones contundentes y deliciosas.

Bodega Marcel

EL CELLER DEL VERMUT

Situado a dos manzanas de Sagrada Familia, en plena calle Lepanto, encuentras El Celler del Vermut, un gallego que te hará la boca agua cuando lo conozcas.

Lugar de mesas largas y bancos alrededor para disfrutar de una buena comida entre amigos, su trato amable y acogedor te hará querer estar allí mucho tiempo probando su gran carta que incluso puedes ver en una de sus paredes. Y es que comida gallega de calidad y vermut del bueno en un mismo sitio no se encuentra todos los días.

Su vermut de 2€ servido en vaso bajo y fino y acompañado de aceitunas y rodaja de naranja tiene un sabor ligero y ligeramente dulce que entra fácil. Entre sus acompañamientos tienes una gran lista entre los que se encuentran el lacón gallego (4,50€), la empanada gallega (4,50€) y el queso de tetilla ahumado (5,50€), entre otros.

EIXAMPLE IZQUIERDA Y GRACIA

Por último, pero no menos importante, la zona de Gracia con una pequeña mención a la izquierda del Eixample.

MORRO FI

Aunque tienen tres, yo fui al que se encuentra entre Concili de Cent y Comte Borrell, un pequeño local con terraza en una esquina típica del Eixample. Con un local de buen rollo y que te invita a tomar algo, sus recomendaciones y carta pequeña centrada en conservas y picoteo sin pretensiones pero de alta calidad.

El local es pequeño pero con mucho encanto y la atención te invita a quedarte y tomar otra. Además, venden y envían su propio vermut y sus conservas a lo largo del país así que no lo dudes y prueba tú mism@ este rincón de Barcelona.

Su vermut de 2,20€ se sirve en vaso fino y bajo con aceituna y rodaja de naranja, como debe ser, y entre sus platillos para acompañar tienes sardina ahumada por 1,90€ o un matrimonio por 5,30€ con muy buena materia prima.

PUIGMARTI BAR VERMUTERIA

Vermut y sardina ahumada Puigmarti

En la calle que le da nombre, la vermutería Puigmartí es uno de los rincones en Gracia a los que tienes que ir, al menos, una vez.

Con un local moderno y ligeramente industrial su fachada con carteles te invita a disfrutar no sólo de un aperitivo sino también de una comida entera si prefieres quedarte y no seguir la ruta. De trato muy amable y buen rollo, presta atención a la música que suena de fondo porque es una de las mejores bandas sonoras que he tenido el placer de escuchar.

Su vermut por poco más de 2€ se sirve como a mi me gusta, vaso pequeño y fino acompañado de hielo, aceituna y rodaja de naranja. De sabor intenso (bien balanceado gracias al hielo) y con cuerpo, lo mejor es que lo tomes acompañado de uno de los platillos que tienen.

Entre mis recomendaciones está, por supuesto, la sardina ahumada por 1,90€, las gildas y bombas (1,20€ cada una), los daditos de salmón por 3,90€ o la ensaladilla rusa buenísima de 3,90€ también.

BODEGA MARIN

Y de un imprescindible a otro, esta vez con solera y de toda la vida. Y es que bodega Marín es un clásico entre los clásicos vermuts en Gracia. En la calle Milà y Fontanals con Puigmartí se encuentra esta vermutería que te transporta años atrás y donde el vermut y el vino son los protagonistas.

Lleno de barriles y botellas de alto en bajo, sus taburetes en mesas barriles y pequeños rincones donde apoyarse hacen de este rincón un lugar de culto no sólo para el barrio sino para todos los peregrinos que vamos a probar este elixir que tanto nos gusta. De trato cercano y muy amable, estarán encantados de darte a conocer todo lo que tienen del día.

Su vermut de 2€ se sirve en copitas con hielo. De sabor suave y ligero, este vermut entra fácil y sube fuerte. Entre sus acompañamientos encontrarás una gran variedad de croquetas hechas por ellos con un sinfín de variedades como las croquetas de jabalí que me resultaron deliciosas.

LA VERMU

Y de un local con mucha historia a otro que no tiene tanta, pero que apunta maneras. En la calle Sant Domenec se encuentra La Vermu. Sabrás que has llegado cuando unas puertas de madera rojas te inviten a entrar a un local con buen rollo y mucho encanto.

Y es que este local con una gran barra, rincones para comer y unos techos altos de bóveda catalana es una muy buena manera de acabar una ruta de vermuts por Gracia. De trato amable y rápido, tienen una serie de delicias cuyo centro está en el vino y el vermut.

Pero hablemos de lo que hemos venido a hablar aquí. Su vermut por 2,20€ tiene cuerpo, es ligeramente dulce y se sirve con hielo, aceituna y rodaja de naranja lo que aligera la pesadez. Entre sus platillos para acompañar tienes croquetas por 2,20€, tortilla de bacalao buenísima y bien grande por 7,50€ y ensaladilla rusa exquisita por 4,90€.

LAS VERMUDAS

Último de mi lista y no porque sea el que menos vale sino porque es mi último descubrimiento, las Vermudas. Cerquita de la plaza de la Virreina, en el carrer del Robí, se encuentra el país del vermut, las Vermudas.

Este rincón es el paraíso de un vermutero o vermutera como yo y es que con sus más de 100 referencias de vermut y 3 vermuts propios, encontrarás el tuyo, no me cabe duda. Además, el local está muy chulo y el personal es muy atento y te sabe orientar muy bien entre tantas opciones si no eres expert@ en la materia.

Yo probé sus tres vermuts de la casa: el del Sur, el del Norte y su Gran Reserva, la estrella de la casa. Y he de decir que todos tienen su qué, pero me quedaría con el Gran Reserva. El Sur está hecho a base de Pedro Ximenez por lo que es dulzón; el del Norte está hecho con un Rioja por lo que es más seco y astringente y, el Gran Reserva, combina a la perfección Norte y Sur para sacar un vermut más que decente. Sus precios son de 2,50€ y 3,50€ para el gran reserva. Eso sí, servidos con aceituna y rodaja de naranja y siendo generosos en la medida.

FUERA DE BARCELONA

Y, aunque en este blog normalmente sólo recomiendo lugares de Barcelona que conozco de cerca, y ya que me desplacé a Reus para visitar este rincón, lo justo es que os comente mi experiencia, sobre todo cuando fue tan positiva.

MUSEO DEL VERMUT

Combinado Museo del Vermut

Situado muy céntrico en la ciudad de Reus (para muchos la cuna del vermut), este museo restaurante a cargo de Joan Tàpias es un lugar de peregrinaje para los amantes del buen vermut y, dicho sea de paso, para el buen comer.

Ubicado en un edificio modernista, fue diseñado en 1918 por el arquitecto reusense Pere Caselles y destinado como fábrica por varios años tal y como indica a la entrada. Igualmente, fue completamente remodelado conservando ese aire y esos ladrillos que personalmente adoro. Tiene dos plantas, pero para mi lo mejor es la terraza con luces y una decoración increíble.

El ambiente es muy bueno y el personal super atento y amable. Además, he tenido el placer de hablar con Joan Tàpias, dueño del lugar y una de las personas clave para confirmar los datos de los que hablo aquí.

Aunque tiene un sinfín de referencias, te recomiendo que pruebes el vermut de casa. En vaso bajo pero amplio, este vermut generoso por 2,50€ está servido con aceituna, hielo y rodaja de naranja para potenciar su sabor. Además, puedes acompañarlo de algunas de las opciones de combinados que tienen o tapas variadas y, si no tienes prisa, te recomiendo que visites el museo y comas allí. No en vano es un restaurante museo.

Y hasta aquí, esta investigación foodie que, aunque me ha llevado más tiempo de los esperado, creo que recoge muy bien toda la información veraz que hay sobre el tema. Desde un punto de vista de una amante del vermut que sólo pretende conocerlo un poquito más y hacerte llegar todo lo que he aprendido, espero que lo hayas disfrutado.

Nos vemos en el próximo artículo, pero recuerda que puedes encontrar más investigaciones aquí.

Código ético: este post no tiene colaboraciones y está escrito bajo la máxima rigurosidad posible usando diferentes medios y artículos escritos sobre el tema junto a entrevistas con grandes conocedores, especialmente Joan Tàpias, experto en vermut y dueño del museo del Vermut.

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