FOODIE

BRUNCHEANDO LOS DOMINGOS

Cada vez más, la moda del Brunch se ha instaurado en nuestras vidas para quedarse. Pero, ¿de qué va esto del Brunch y cómo surgió? Si nos fijamos en su nombre, nos damos cuenta enseguida que es la conjunción de dos palabras en inglés: breakfast (desayuno) y lunch (almuerzo) por lo que es lógico pensar que es una comida que mezcla ambos conceptos. Vaya, que desayunas y comes al mismo tiempo.

Sobre su origen, si bien existe un inicio en el que todo el mundo está de acuerdo, es cierto que algunos han ido más allá para buscar el antecesor de este origen. Sea como sea, la verdad es que fue un inglés llamado Guy Beringer el que acuñó y explicó el término por primera vez en 1895 en un artículo denominado “Brunch: A Plea” para la revista Punch. Esa fue la primera vez que dicha palabra no sólo era escrita sino en la que se explicaba en qué consistía. 

En él, Beringer ensalzaba el nuevo término y su concepto, hacer una comida a camino entre el desayuno y la comida que favorecía la sociabilidad y ayudaba a sobrellevar el domingo de resaca después de una salida de sábado noche. Todo ello, como consecuencia de tratar de cumplir con la obligación dominical de atender el servicio religioso sin morir en el intento y teniendo que asistir a una de esas copiosas comidas que venían después. Además, en el mismo artículo, Beringer también se autodenominaba “gourmet” que no deja de ser el antecesor de términos como sibarita o foodie, usados hoy día. 

Entonces, si juntamos todas las ideas del texto, deducimos que lo que pretendía Beringer inventando este término era mejorar la vida a todos aquellos que salían de fiesta los sábados noche y que el domingo se levantaban con una gran resaca a media mañana. Y esa es la primera vez que el Brunch aparecía públicamente y por escrito.

Pero hay quien va más allá y afirman que esta idea le surgió al autor procedente de la costumbre que tenían los sirvientes de las clases altas inglesas de dejar preparado un bufé para los domingos. Al tratarse del día de descanso del personal y, para evitar que los señores tuvieran que prepararse ellos mismos el ágape como el resto de los mortales, les dejaban comida preparada. Pero esta idea no aparece en el texto por lo que podemos suponer que es verdad, pero no tenemos constancia de ello.

Fuera como fuera, la idea de nuestro amigo caló tanto que en los años 30 en Estados Unidos se popularizó la idea del brunch, una solución anti resaca muy extendida sobre todo en ciudades de moda como Nueva York y en personajes de moda como los actores y actrices de Hollywood. Desde entonces, extranjeros y turistas lo han extendido por todo el mundo hasta llegar a nuestro país y popularizarse aquí también hoy día. De hecho, en nuestro país, su origen parece estar en las casas de esos extranjeros que lo ofrecían a sus amigos siguiendo el concepto expuesto por Beringer. Es obvio que esta idea se generalizó tanto que pronto se extendió a hoteles y restaurantes donde ahora nos juntamos para degustar esta comida.

Gracias a este texto, también entendemos muchas cosas. Una de ellas sería el porqué de servir bebidas con alcohol como los Bloody Marys y Mimosas en los brunch. En la época, e incluso hoy día, se pensaba que tomar alcohol por la mañana quitaba la resaca de la noche anterior. De hecho, ya lo dice nuestro amigo en la postdata de su artículo: “cerveza y whisky son admitidos como sustitutos del té y el café”. Otra incógnita resuelta es el uso tanto de salado como dulce y el protagonismo del huevo como plato estrella en todas sus variables, sobre todo pochados. No en vano a los ingleses y americanos les encanta este alimento y no falta en ningún desayuno que se precie. Los bollos o los pancakes también eran y son muy populares. Aún nos quedaría un interrogante, la hora. Normalmente el brunch se suele servir entre 11 am y 16 pm en casi todos los sitios. Tiene su explicación en los resacosos que debían asistir al servicio dominical matutino así como en los juerguistas que se levantaban tarde ansiosos por llenar sus estómagos con algo apetitoso y que calmara su resaca. Otra vez, nuestro amigo nos da la clave en su texto: “Comienza entre las doce y las doce y media…”

Actualmente, muchos platos han sido introducidos en el menú de brunch como las torrijas, las ensaladas o el aguacate, pero sigue vivo el concepto que en su día acuñara Beringer de tener un comida donde no sólo sirviera para pasar las miserias de trasnochar, sino de reunirse con amigos y socializar. Porque si hay una idea que me seduce más que cualquier otra acerca del brunch es poder compartirlo con amigos. Simplemente juntarnos alrededor de una buena comida y conversar. Pero es que qué se le va a hacer, como ya decía el autor, soy una gourmet, una foodie y yo tampoco puedo evitarlo.

Por eso, este artículo no sólo va sobre el origen de brunchear, sino también sobre cuáles son mis lugares de brunch favoritos de toda Barcelona. No son todos los que están, pero si están todos los que son. 

Billy Brunch

Situado en la calle Bailén, paralela al Passeig Sant Joan y en la zona más de moda para brunchear, Billy Brunch se hace hueco entre los mejores lugares de Brunch de la ciudad. Regentado por un suizo que se hace llamar Billy (enseguida le reconocerás porque siempre está ahí y orquesta los servicios), se ha convertido en un oasis de felicidad foodie con un concepto de mesas pequeñas y cercanas de trato amable y atento. Con materiales donde priman la madera y el ladrillo, destaca mucho el suelo como un vago recordatorio de los que había en las casas de las abuelas hace años.

Pero si algo realmente destaca, es la decoración. Fíjate en ella porque está elaborada hasta el último detalle usando al “pollo billy” como centro de todo. No en vano, el huevo es el centro de cualquier Brunch que se precie. Un lugar que te hace sentir realmente entre amigos y con una comida simplemente sublime. Desde sus bebidas preparadas en el momento hasta sus platos elaborados a la perfección. Sin duda, sus huevos benedictinos son el plato estrella de la carta, sin menospreciar su clásico desayuno inglés o su Açai bowl. Y obviamente, no puedes olvidar de pedirte sus tortitas que son de otro planeta. Abierto todo el año en un horario bastante amplio. 

Picnic Restaurant

Local situado al lado de la Ciutadella y el Passeig Lluis Companys, ocupa el número 1 de la calle Comerç, una de las arterias principales del Borne. Sin duda, un lugar privilegiado para poder pasear y disfrutar de los alrededores cuando acabes tu desayuno. No en vano se ha convertido en una costumbre para mí cuando quedo con amigos para disfrutar de su cocina. Con azulejos de color aguamarina como foco de atención en su interior, tiene una elegancia chic mezcla de antiguo con nuevo que engancha visualmente y genera un entorno tranquilo y amable. Local esquinero y de mucha luz, si eres madrugador y hace buen día, no pierdas la oportunidad de tomar el brunch en su terraza disfrutando del sol.

Quizá el más osado y experimental en su cocina de toda la lista, déjate guiar por el personal y pide alguna de sus exquisiteces. A sus huevos benedictinos espectaculares, se juntan otras delicatessen como el meloso de ternera, el sandwich “cochinita pibil” o los huevos rancheros. Todo te recuerda a una comida tradicional mexicana con toques ingleses que engancha. Como dulces, tienen varias opciones destacando, como no podía ser de otra manera, sus tortitas. Entre sus bebidas, me quedo con su carta de limonadas de diferentes frutas y su mimosa. El Pink Lemonade es un must a añadir a la lista. Normalmente abierto todos los días por la mañana, también tiene carta para cenas de jueves a sábado.

Granja Petitbó

En la calle por excelencia para un Brunch dominguero, el Passeig Sant Joan alberga en su esquina con Aragón esta granja que no te puedes perder. En una calle que ya de por sí vale una visita, puedes encontrarte esta antigua vaquería reconvertida en un Bakery-Bistrot que no busca pretensiones, sino acoger al comensal y hacerle sentir como en casa. Local de ambiente agradable y decoración vintage, aquí los muebles tienen una segunda oportunidad y los detalles están escogidos con mimo y muy buen gusto. Ejemplo de ello son la báscula que puede verse o el rinconcito del sofá donde también puedes disfrutar de tu comida.

Sus grandes ventanales son un atractivo en sí mismo desde donde puedes ver la vida pasar. Es precisamente esto, junto a su situación esquinera, lo que permite el paso del sol en el local, formando parte de un escenario donde la comida es la protagonista y brilla con luz propia. Como todas las de la lista, usa productos de proximidad y calidad elaborados con mucho mimo y servidos con una amabilidad exquisita. Si algo destaca es la variedad de opciones en sus zumos y pasteles recién horneados en casa. Un lujo para el paladar. Abren todos los días y sirven desde desayunos hasta cenas, si bien el brunch tiene su momento estrella los fines de semana. Además, tienen otro local en Mallorca con Aribau para que puedas disfrutar por dos de sus maravillas. 

Manso’s Café

Ya os he hablado de este lugar en mi post sobre cafeterías, pero es que no en vano este local es una de mis primeros descubrimientos de Barcelona y le tengo especial cariño. Local esquinero en la calle que lleva el nombre del local con Paral·lelo, es un rincón encantador que no pasa desapercibido en un barrio incluso más encantador si cabe, Sant Antoni. El único que se especializa en el brunch nórdico, mi plan perfecto de los domingos en esta zona es ir a disfrutar del mercadillo de libros que se extiende alrededor del mercado y pasear por sus calles abriendo boca hasta llegar a este fantástico lugar y degustar un brunch en compañía. El más industrial en su decoración, destaca su mesa larga que invita a compartir la comida y a charlar con las personas junto a ti. También hay mesitas en la entrada y en la parte alta. Pero si algo te llama la atención la primera vez es el mostrador que se puede observar incluso desde la calle y que te invita a entrar.

Tienen una carta breve pero muy bien preparada con bebidas y zumos de todo tipo. A los clásicos como los huevos benedict, se le suman otras exquisiteces como las quiches o los sandwiches. Mi favorito, no siempre disponible, es el de pulled pork elaborado con mimo por ellos mismos. Simplemente increible. Pero este local tiene un plato estrella y ese plato no es salado, sino dulce. Se trata del cinnamon roll nórdico o kanelbulle, diferente visualmente al americano que todos conocemos pero igual o más delicioso. También están los semlor o bollitos de nata suecos que están riquísimos y no puedes dejar de probar. Todo en el lugar me invita a volver una y otra vez, desde su comida hasta su buen rollo contagioso. Abierto cada día desde bastante temprano, si te encuentras en la zona, no dejes pasar esta gran oportunidad.

La Esquina

Otro local que ya comenté en mi post sobre cafeterías, es el más céntrico situado en la esquina entre Pelayo, Balmes y Bergara. Se trata del lugar perfecto en el que perderse un domingo por esta zona, con las tiendas cerradas y más calma en sus alrededores. Con el local más grande de la lista, su distribución y decoración lo hacen simplemente acogedor. Con texturas que le aportan matices industriales, está lleno de tacto en madera, luces vista y un suelo de cemento pulido que enmarca y da continuidad a todo el local. Mi rincón favorito es el del mostrador, con esa preciosidad de cafetera que llena la estancia y esa pizarra al estilo Scrabble que más que anunciar platos y bebidas, parece un juego de palabras. También aquí los ventanales dan a la luz que entra un papel fundamental en esta historia de amor a la gastronomía que quieren contarte. Y, por supuesto, tú estás deseando escuchar.

Un escenario donde la comida es el centro y los actores secundarios son un grupo de baristas y camareros que te ayudan y te asesoran con la mejor de sus sonrisas, acogiéndote siempre. Pero si hay un protagonista de este brunch, ese es el huevo. No necesitan de una extensa carta para ofrecerte lo mejor de este producto en sus múltiples facetas. Entre sus postres, los pancakes con bacon sorprenden y enganchan a partes iguales. Sus zumos son un gran acompañamiento así como su carta de tés y cafés. Si eres atrevido, prueba también uno de sus cócteles, no defraudan. Abierto todo el año excepto en días festivos especiales como Navidad.

Estos son mis lugares. Espero que te gusten y puedas disfrutarlos tanto como yo. Deseando que me dejes un comentario comentándome los tuyos y así poder compartirlo.

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