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SANTUARIO DE BELLMUNT, TU ALOJAMIENTO EN OSONA

¿Sabes esa sensación de cuando vuelves a montar en bici por primera vez desde hace años y parece como si fuera ayer? ¿O cuando hace tiempo que no quedas con un amigo y parece que no ha pasado el tiempo? Pues ese es el tipo de sensación que yo experimenté hace poco viajando por primera vez desde hacía casi un año y fue mágico. Porque mi viaje a Osona después de tanto tiempo fue eso, mágico. Y una de las razones que lo hizo increíble fue hospedarme en un rincón del paraíso en muchos aspectos. Hoy vengo a hablarte de el Santuario de Bellmunt, tu alojamiento en Osona.

Ya no recordaba cómo era esperar esas últimas horas, esos últimos momentos en los que corriendo preparas la maleta (sí, soy de las que piensa todo lo que se va a llevar pero no se pone a ello hasta un poco antes de salir) y sabes que sí, que es real y que lo vas a vivir. Por fin consigues hacer lo que más te gusta en el mundo y sólo queda disfrutarlo.

Para que vayas a donde más te interese

CÓMO LO ENCONTRÉ

Pero como todo, siempre hay un principio y este empieza en la organización del viaje. Como sabéis, prácticamente toda España se ha abierto a la circulación entre comunidades y ahora podemos viajar sin restricciones. Por eso, y porque fueron nuestros cumpleaños y nos gusta celebrarlo con un viaje siempre que podemos, nos propusimos buscar un lugar acogedor y con encanto donde disfrutar de un fin de semana de retiro. 

Realmente no teníamos una zona concreta, sino que estuve mirando por toda la comunidad investigando sobre lugares alejados y diferentes. Porque nuestra salida era diferente y queríamos estar lo más apartados posibles. Queríamos respirar aire puro y disfrutar de la montaña alejados del mundanal ruido de la ciudad y del estrés que llevamos arrastrando estos últimos meses.

Siguiendo mis pasos de búsqueda de alojamiento, encontré el lugar perfecto para nosotros: el Santuario de Bellmunt, ubicado cerca de Sant Pere de Torelló en la comarca de Osona. 

El lugar está a una hora y media en coche de Barcelona y es un rincón que no puedo dejar de recomendaros para los amantes de la montaña, del senderismo y de pequeños rincones monumentales que os descubriré en breve.

Pero antes, dejadme que os hable del santuario y de todo lo que puede ofrecer porque, aunque este post no esté patrocinado, me quedé tan enamorada del lugar y de sus dueños que no puedo no compartir contigo todo lo vivido.

SANTUARIO DE BELLMUNT en osona

HISTORIA

El Santuario es un rincón en el punto más alto de la Sierra de Bellmunt a 1246 m de altitud, un lugar mágico rodeado de un mar de nubes.

Santuario

Su historia comienza en el S. XI cuando el entonces conde de Besalú cedió el castillo Sa Reganyada que ocupaba esta zona a su hijo (y cuyos restos se pueden encontrar frente al santuario actual) como parte de una línea defensiva frente a ataques enemigos.

Tras el abandono del castillo por perder su valor estratégico, será durante el s. XIII que se haga mención por primera vez del santuario con la capilla dedicada a la Madre de Dios de Bellmunt. No será hasta el S. XVI que se encuentre documentación de las misas que realizaban aquí cada domingo así como la ampliación de la misma construyendo una vivienda para el ermitaño y un albergue.   

Será finalmente en 1982 cuando la Diputación emprenda las reformas que dan lugar a este santuario, hostal y restaurante que tan bien y orgullosos regentan la pareja formada por Santi y Marina, un arquitecto y una historiadora del arte que dejaron atrás su ajetreada vida en Barcelona para hacer de este rincón cerca del cielo su proyecto de vida. 

Y que tan felizmente encontré y disfrutamos.

HOSPEDERÍA

Habitación Estudio

El hostal tiene 11 dormitorios con baños compartidos para 1, 2, 3 o 4 personas (durante el COVID no se comparten baños y se asigna un baño para uso exclusivo por cada habitación) y 1 habitación con baño incluido que fue la que nosotros utilizamos. Todas con precios que oscilan desde los 35€ a los 120€ (dependiendo de la habitación y temporada).

Y créeme, merece mucho la pena hacer uso de la habitación con baño incluido. Y no lo digo por el baño, sino también por las vistas espectaculares que albergan al Pirineo, el Puigsacalm y la Plana de Vic. O simplemente al mar de nubes que te recibe cada mañana al despertar.

Pero si sus habitaciones de estilo nórdico son cómodas y limpias y su tranquilidad, paz y silencio son un gran atractivo, espera a conocer lo que, sin duda, es la mejor parte de toda la estancia: su gastronomía. Y ya sabemos lo mucho que me gusta comer y compartir mis experiencias gastronómicas.

RESTAURANTE

Desayuno pagés

El precio de la estancia incluye un desayuno que, aunque bufé en su día, en época COVID se sirve en mesa pudiendo repetir tantas veces como quieras. ¡Y qué desayuno! Un clásico pagés con pan de pueblo, tomate, ajo, embutidos y quesos, café, zumo de naranja recién exprimido, macedonia de frutas y postres tan deliciosos como un bizcocho de calabaza y chocolate. Un completo que hará las delicias de todos, especialmente de los amantes del buen comer y del buen café. Porque, además, su café es de especialidad procedente de Barcelona y de mis locales favoritos, El Magnífico.

Arroz Alicantino

Debido a las restricciones no pudimos cenar fuera así que también probamos su restaurante. Su carta escueta y bien equilibrada te ofrece auténticos productos de la zona a la brasa, embutidos y también otros platos de la casa como las cocas con biga de Marina. Recuerda que puedes ir a comer aunque no estés alojado a mediodía y probar uno de los exquisitos arroces de Santi. Y sí, también comimos un día porque no podía perderme ese arroz. 

Coca pizza

Para completar, si les preguntas, podrán indicarte varias rutas a pie que puedes hacer desde el mismo santuario. Casi todas son circulares por lo que disfrutas de paseos distintos con inicio y fin en el mismo lugar. Yo les hice caso y completamos una parte del Camí Vell a Sant Pere de Torelló, todo un rincón precioso bajando y subiendo la ladera de la montaña. También, siguiendo su recomendación, hicimos otras dos rutas que te cuento en este otro post.

Bravas

Por último, recuerda preguntarles por su logo porque tiene una historia detrás que te va a encantar. Al menos a mí me lo pareció. Un pequeño secreto escondido en la misma hospedería que hace del lugar un rincón para el recuerdo al que volver siempre que quieras sentirte en casa y en paz.

Además, no sólo de hospedarnos estuvimos disfrutando en el Santuario de Bellmunt, tu alojamiento en Osona. También hicimos un par de rutas a lugares de cuento e hicimos una visita guiada a un castillo del que os hablaré en otros posts así que no te los pierdas.

¿Te ha gustado el alojamiento? ¿Eres de buscar lugares con encanto para las escapadas o vas a los hoteles estándares de siempre? Espero tus recomendaciones de tus alojamientos favoritos en comentarios.

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