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ELS BUFADORS Y EL SALT DEL MIR, DOS RUTAS IMPERDIBLES DE OSONA

En el primer fin de semana que pude escaparme por Cataluña, y tras 10 meses sin salir de Barcelona, nuestro destino elegido fue Osona. Una comarca que no conocía y que está solo a una hora y media de coche de la ciudad condal. Allí no sólo disfruté de un alojamiento bucólico y una visita muy especial y personalizada, sino que hice dos rutas increíbles. Aquí os cuento las rutas de Els Bufadors y el Salt del Mir, dos rutas imperdibles de Osona y cómo completarlas sin perderse en el camino.

Aunque podría haber hecho más, y alguna más cortita hice, te voy a hablar de las dos que más me gustaron. El resto me las guardo para otro momento.

Para que vayas a donde más te interese

EL SALT DEL MIR

Esta ruta quizá sea de las más conocidas que existen porque hay mucha información en diferentes webs al respecto, pero no por ello la hace menos apetecible. 

La ruta puedes empezarla desde Santa María de Besora (o incluso del mismo Santuario de Bellmunt), pero para mí lo ideal es reservar en la Cabaña del Mir y dejar el coche en el aparcamiento y, desde allí, seguir el sendero hasta llegar al mismo salto.

Para llegar, sólo tenemos que seguir la BV-5227 dirección Vidrá y coger el desvío en forma de camino de tierra hasta llegar a la Cabaña misma donde sólo los clientes pueden aparcar (está señalizado, y si no tienes Google Maps). Ten en cuenta que el camino es estrecho y de doble sentido. También puedes dejar el coche en un lateral y hacer el camino igualmente desde la zona de la cabaña.

Las indicaciones son bastante buenas y no tiene pérdida. Desde la cabaña, debemos seguir el camino que baja hasta el valle y no dejar de seguir el sendero. Cuando nos encontramos con una pequeña valla sólo tendremos que abrirla y traspasarla. Recuerda cerrar tras tu paso. En la primera bifurcación seguimos hacia la izquierda (hay un cartel que lo señala) y continuamos. Los carteles están muy bien indicados en rojo y ayudan a disfrutar más del camino sin miedo a perderse. 

En la zona encontraremos un puente de madera precioso que cruzaremos para continuar el camino. Al final hay dos caminos para llegar al salto: uno más ancho y con un poco de vuelta y el otro más recto y con una ligera pendiente que sigue siendo apto para todos. Una vez en la zona, hay un camino que nos lleva al mirador que, aunque no es gran cosa, siempre tiene su encanto porque es la primera vez que vemos el salto en todo el camino. Desde ahí también salen rutas que nos llevarían al Santuario de Bellmunt y a Santa María de Besora por si quieres hacer una ruta circular.

Finalmente, y antes de llegar al salto, encontramos un molino abandonado en el margen derecho del camino que yo no pude disfrutar más. Es un rincón que merece mucho una paradita para explorar e imaginarte cómo sería la vida entonces y cómo sería su uso.

Pero, no hay que distraerse. Siguiendo el sendero, llegamos a unas escaleritas de madera que te llevan al primer rincón donde ver el salto de cerca. Ahí vemos realmente la espectacularidad que la naturaleza nos ofrece, y la auténtica razón por la que estamos allí, el salto. Desde ahí, hay otra bajadita en forma de escaleras hasta donde verlo y/o acercarnos un poco más si así lo deseas. Hasta la misma cascada. 

La ruta no nos lleva más de una hora y apenas 3 km pero es pura magia. Sobre todo, si tienes la suerte de no encontrar a nadie como me pasó a mí.

Recuerda que para encontrar el salto en su mejor momento, es bueno que vayas en época de crecidas y lluvias como Primavera y Otoño. Ve con calzado cómodo y con buena suela para no resbalar y no te preocupes, es apto para todas las edades y todos los niveles. La última parte, estar dentro de la cascada implica mojarse así que ya sabes, si es verano, lleva bikini y date un pequeño remojón.

CABAÑA DEL MIR

Reservar aquí es la mejor idea que puedes tener si vas al Salto del Mir. No sólo por cercanía sino porque también tendrás aparcamiento para tu coche. Y, no nos engañemos, después de una ruta de senderismo siempre da hambre y es lo más cerca que encontrarás por la zona.

De trato correcto y familiar, se nota quienes son clientes repetitivos y quienes son “turistas” como tú y yo. Pero no te preocupes, enseguida te harás amig@ de los dueños.

Los platos te los cantan a voz como antiguamente así que pon toda la atención porque son muchos o te perderás en el camino. Te lo digo porque me pasó. Está lleno de platos con brasas y auténticos platos tradicionales de la cocina catalana y todo tiene muy buena pinta.

Nosotros probamos la esqueixada o ensalada de bacalao y el carpaccio de ternera de primero y el rabo de toro y la butifarra con mongetes (alubias) y patatas de segundo. Como postre, nos decantamos por un flan de mató y un postre con nata, chocolate y caramelo buenísimo y casero que hacen allí.

Todo esto, con pan y agua, nos salió por unos 23€ por cabeza así que se podría decir que es un precio medio muy aceptable para la calidad de los productos y el local de cuento.

ELS BUFADORS

Pero si hay una ruta que no puedes perderte, esa sin duda es la de Els Bufadors (o los sopladores). Situada en la Sierra del mismo nombre, su origen procede del ruido que produce el viento cuando se cuela por las cavidades que hay en la roca y suena como si estuviera silbando la montaña. Mágico, ¿no? 

Para llegar allí, podemos llegar de dos formas. O bien hacemos la ruta desde el castillo de Montesquiu (lo que lo hace una ruta de unos 17 km y unas 5 horas caminando) o haciendo la ruta circular de unas 2 horas que hicimos nosotros.

Para llegar a la circular, debemos salir de Santa María de Besora dirección Ripoll por Llaés (el camí de Ferrers) hasta que encontremos un cartel a la izquierda que indica Mas Veí y Sant Moí. Es fácil reconocerlo porque seguramente habrá más coches aparcados en un pequeño descampado que hay. Aquí empieza la ruta.

Verás carteles que indican varias direcciones hacia un camino ancho, largo y un poco cuesta abajo en dirección al valle. Ese es el camino. Tendremos que pasar una verja, no te preocupes. Como ya pasa en la ruta anterior, es algo común en zonas de pasto como éstas. Seguimos las indicaciones hasta que encontremos una bifurcación y tomamos el camino de la derecha en la pista principal. 

Nos encontraremos con otra bifurcación donde cogeremos el camino de la derecha hacia un sendero secundario dejando atrás la pista más transitada. Tras esta, donde seguiremos el camino por donde íbamos, nos encontraremos con una tercera bifurcación con un letrero que marca un camino con las líneas blanco amarillas de ligera subida. Es el momento de desviarnos de un camino más transitado y adentrarnos un poco más en la sierra.

Ahora viene una de las partes más difíciles de la ruta por la escasa señalización que tiene.

Unos cinco minutos después de la última bifurcación nos encontraremos con una ligera señal de dos puntos rojos en un árbol de doble tronco y una zona con piedras. Debemos subir por ahí. 

No te preocupes, quizá tengas que “trepar” el metro de diferencia con ayuda de tus manos, pero no es nada con lo que no puedas. Igualmente, si te pasas este desvío, lo sabrás porque encontrarás un árbol caído obstaculizando el sendero. Esa es la señal de que te has pasado y tienes que retroceder hasta encontrar la bifurcación anterior.

Ya casi hemos llegado. Tras una subida un poquito empinada, estamos en “Els Bufadors” y, si tienes suerte y hace viento, te encontrarás en un rincón mágico donde oirás silbidos y todo te parecerá de cuento. Como estar en Escocia, todo frondoso y lleno de musgo. Un auténtico paraíso. Debemos continuar por el camino y disfrutar del momento porque no se repetirá. Hay varios caminos pero todos avanzan y cada rincón es incluso mejor que el anterior. 

Tómate tu tiempo y recuerda que debes llevar calzado cómodo y, si comes, recoger la basura y no dañar el entorno. Rincones como éste no deben perderse por nuestra culpa. 

Cuando estés listo, continúa y llegaremos, después de un camino ascendente, al primer mirador, al collet dels bufadors. Allí nos aguardan unas vistas impresionantes del valle que previamente hemos recorrido. Es una sensación indescriptible que merece la pena.

Aquí es donde toca tomar una decisión. Ante ti se abren diferentes caminos y depende de tu destreza, valentía y compañía, que tomes una de ellas. Si vas con niños, tienes vértigo o no te consideras una persona a la que no le gustan los retos y sobresaltos, da la vuelta y vuelve por el mismo camino por el que has venido. Es mucho mejor así. Y no te preocupes, has llegado hasta aquí y has disfrutado de una ruta increíble así que lo has conseguido. He leído que también hay un camino que baja la sierra por el margen derecho, pero yo no encontré ese camino así que te sugiero que lo revises en otro lugar antes de aventurarte.

Pero si eres de los valientes y/o de los que se arriesgan y no tienen miedo a nada, sígueme porque estamos arriba de la montaña y seguiremos un rato.

A partir de aquí, debemos seguir el caminito que marca, pero con cuidado. Se trata de un camino estrecho muy a ras de lugares con pendiente que puede hacer la caminata algo molesta. Iremos subiendo y bajando ligeramente bordeando toda la cima y parando en un par de miradores más. 

Recuerdo uno especialmente porque me sentí como en la película de El Rey León con el mundo a mis pies. Eso sí, no durante mucho tiempo porque pasado un rato ahí de pie, en el borde, incluso a mí me dio vértigo. El camino continúa bordeando y cambiando de ladera de la montaña, pero seguiremos siempre buscando las marcas en forma de líneas de naranja fosforito que, aunque cuesta a veces, encontraremos en los árboles.

Tras un rato de subidas y pequeñas bajadas y un par de miradores, llega el momento de descender. Al principio es fácil, o al menos no más difícil que lo que llevas haciendo en el último tramo tras dejar la zona bucólica de Els Bufadors. Pero ahora es cuando realmente se puede decir que viene la peor parte. Toca bajar por una zona rocosa sin camino aparente y con una pendiente bastante pronunciada. No son más que unos 200 metros, pero son bastante empinados y todo roca.

Mi consejo es que bajes con las manos y “arrastrando culo” por la roca si no lo ves claro. Te prometo que llegarás al final sin incidentes.

Yo lo hice y soy una de las personas más miedosas que conozco. Así que si yo pude, tú también. De lejos es la parte menos atractiva de toda la caminata (salvo que seas un escalador) pero también es parte de la aventura y el último trozo así que adelante y no lo pienses.

Por fin, tras 5 km llegamos abajo, un poquito más adelante en la carretera donde hemos aparcado el coche y a unos metros del mismo. Sólo queda caminar un poquito más por el sendero al costado de la carretera y habremos completado el recorrido. 

Estas son mis dos rutas favoritas y las que he decidido contarte. En otro momento, cuando vuelva a esa zona, te traeré más. Si conoces alguna ruta que quieras comentarme o si tienes alguna duda sobre éstas, no dudes en escribirme en comentarios y estaré encantada.

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