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LISBOA, MI PRIMER VIAJE SOLA (II)

Tras haber hablado de Alfama y Baixa, en este post vengo a hablarte de los otros tres barrios imprescindibles que descubrí en Lisboa, mi primer viaje sola. ¿Me acompañas?

CHIADO-ALTO

Y de un barrio como La Baixa, conectado a través del elevador de Santa Justa, nos movemos a otro donde el arte y la cultura cobran vida. Y es que si Alfama es la música y la inspiración, Chiado es el alma y la poesía de la ciudad. Y nunca mejor dicho.

Pero para entender mejor este barrio, o al menos eso hice yo, lo mejor es apuntarte a uno de los tours gratis que ofrece la ciudad y que suele explicar tanto La Baixa como Chiado y el Alto. Normalmente Alfama no entra en las rutas, pero merece y mucho la pena que lo tengas en cuenta para guardarle un hueco en tu viaje.

estatua fernando pessoa

Chiado fue el epicentro del Romanticismo Portugués, punto de encuentro de escritores y artistas, algunos de los cuales se encuentran inmortalizados en estatuas como la de Fernando Pessoa, António Ribeiro y Luís de Camões. Todos artistas y poetas de la ciudad.

Hoy en día, sigue siendo una parte del centro de Lisboa con mucha vida. Sus cafés, calles y tiendas, son ocupados por turistas, artistas, fashionistas y residentes. Muestra de ello es la cantidad de teatros que encontrarás en este barrio y que ofrecen una gran variedad de espectáculos. Pero también de tiendas de diseño tanto de marcas portuguesas conocidas como de artistas emergentes.

 Ya en el siglo XVIII, y hasta el siglo XX, la zona tenía a la Rua Garrett como el centro de la Lisboa intelectual. De hecho, la dictadura del momento acosó a este movimiento durante mucho tiempo. Pero fue en Agosto de 1988 que un gran incendio devastó la zona y la reconstrucción del barrio tuvo en cuenta la grandeza del mismo, incluyendo sus cafés, ventas de libros, teatros y boutiques.

CAFÉ A BRASILEIRA

Muestra de este movimiento, nos encontramos con el Café A Brasileira fundado en 1905 y uno de los más antiguos de la ciudad. Es en el mismo café en el que puedes encontrar la figura en bronce de Fernando Pessoa, gran poeta y autor, entre otras, de la obra “Desasosiego” como homenaje a la asiduidad del artista al lugar.

cafe brasileira

Anteriormente una camisería, fue un emigrante de Brasil el que la convirtió en una torrefactoría en un momento en el que el café no era tan apreciado como ahora. Una de sus técnicas de divulgación y captación de clientes fue la de regalar “bicas” o una taza de café corto e intenso a aquellos que compraban café en la tienda. Y hoy día es precisamente estas bicas lo que lo hacen famoso. Aunque ya no las regalen. 

Su interior es un viaje al pasado, a principios del siglo XX con detalles en madera. Un ambiente que realmente te transporta a una época de conjeturas y lucha por acabar con una dictadura.

No es un local barato, pero tampoco excesivamente caro. Para que te hagas una idea, un café solo son 2€ y con leche 2.8€. Pero sentarte allí en la terraza, acompañad@ por el espíritu de los intelectuales, mientras escuchas música en directo de la plaza cercana no tiene precio. Para mí, empaparme de la magia y la vida de la ciudad es de lo que más disfruto de la ciudad. Y si eres como yo, te lo recomiendo sin dudarlo.

LIBRERÍA BERTRAND

Pero si algo conserva el encanto de una época pasada es, sin duda, esta librería situada en la ya mencionada Rua Garrett. Y que, si eres amante de los libros como yo, debes apuntarte. ¿Que por qué? Pues porque es la librería más antigua del mundo aún en funcionamiento.

¿Ya he picado tu curiosidad? Voy a ver si te doy un poco más de contexto y te acabo de convencer. 

llibreria Bertrand

Fundada en 1732 por el librero francés Pedro Faure, su primera ubicación no es la actual. Pierre Bertrand aparecerá como yerno de nuestro amigo Faure y, tras la muerte de su suegro, se hizo cargo de la librería junto a su hermano Jean Joseph. 

Durante el terremoto de 1755, se vieron obligados a trabajar desde la capilla de Nossa Senhora das Necessidades. Tras lo cual, y la casi destrucción total de la librería, Pierre se retira y será su hermano Jean Joseph quien continúa con la misma que, tras pasar por otra localización, por fin se asienta en su ubicación actual en el nº 73 de la Rua Garrett en 1773.

Es desde entonces que realmente se convierte en centro neurológico de eventos importantes y claves de la ciudad como la fuga del rey Joao VI a Brasil. Además, desde primeros del siglo XX también se convirtió en editorial. Actualmente, la empresa tiene unas seis tiendas.

De la tienda original, realmente solo queda la fachada ya que por dentro, y tras una gran ampliación y renovación, lo que ves es una librería bastante actual con una gran cantidad de libros en varios idiomas.

CONVENTO DO CARMO

ruinas convento do carmo

Pero no todo en Chiado es cultura y arte, o al menos de la que se lee y se estudia. Y es que lo que más me alucinó de todo el barrio seguramente fue el Convento do Carmo.

Para que te hagas una idea, tanto el convento como la iglesia que había fueron unas de las construcciones más poderosas y destacadas de Lisboa. Fundadas en 1389, pertenecían a la Orden de los Carmelitas.

El convento poseía en su época la principal iglesia de arte gótica de la ciudad, pero sufrió graves daños durante el terremoto, primero en su estructura y, luego, por un incendio que destruyó casi por completo su contenido. 

Por desgracia, o no, estas ruinas nunca fueron reconstruidas y se conservan como el testimonio de la destrucción que el terremoto causó en la ciudad.

BARRIO ALTO

Y de un barrio lleno de cultura e historia pasamos al barrio de marcha y de salidas. Y, la verdad, solo se separan por una plaza, la de Luís de Camoes. 

Porque, ¿pensabas que solo con la cultura y los monumentos es capaz un@ de hacerse una idea del lugar que visita? Yo creo que no. Y por eso visité este barrio que, aunque es bastante tranquilo porque es residencial, por las noches surgen locales y turistas en las calles y los bares para disfrutar de la noche.

Wanderconsejo: si vas de visita y eres sensible al ruido, no te alojes en este barrio. 

Pero no sólo de bares se vive y también es la zona de restaurantes (junto a Alfama) por excelencia. Desde tascas más tradicionales a lugares de cocina más contemporánea y vanguardista. Y siendo como soy un alma foodie, yo tenía que probar ambos. Aunque lamentablemente sólo recuerdo uno de los dos. El otro, del vanguardista que me recomendaron desde el hotel no guardo fotos ni ningún documento por lo que no puedo incluirlo. Solo decir que me encantó y que si un día me acuerdo de cuál fue, lo añadiré.

TASCA DO CHICO

¿Recuerdas cuando antes te he comentado que no hacía falta que pagaras por un espectáculo de Fado ni que te gastaras una fortuna en menús degustación? Pues es por este lugar.

Tasco Do Chico está situado en todo el meollo del barrio más animado de Lisboa. Y es que no podía ser de otra manera. Un local con encanto en cuya pared no queda un rincón sin una foto o una decoración que no muestre el amor que tienen por el Fado. 

tasca do chico

Situado en el nº 83 de la Rua dos Remedios, es un local bastante pequeño por lo que te recomiendo que, si quieres ir, sea más bien temprano o te tocará hacer cola. Cantan canciones de Fado pero no es que se pasen haciendo un espectáculo durante mucho tiempo por lo que no te hagas grandes expectativas.

Eso sí, es pura magia para aquellos a los que la música les toca el corazón. De hecho, es tal respecto el que se le tiene a la música en el local que, durante las actuaciones, no se puede entrar ni salir y se pide silencio absoluto. Ni los camareros andan circulando. Todo se detiene para ensalzar una música y un arte que enamora aquí. 

Sobre la comida, realmente yo pedí sólo el pulpo y poco más y me gustó bastante. No es caro, pero tampoco excesivamente barato. De hecho, si lees comentarios por ahí, hay opiniones contradictorias. Yo realmente no fui por la comida, sino por la música y no salí defraudada. Eso sí te lo puedo decir.

BELEM

Y del barrio con más movimiento y moderno al que mejor refleja la Edad de Oro tanto para la ciudad como para el país. Y nuestro último barrio, Belem. En él, encontrarás continuos recuerdos de la época en la que partían naves portuguesas hacia el nuevo mundo en busca de descubrimientos que llenaron de esplendor a la ciudad y el país. 

Aunque es el barrio más alejado del centro, podrás acceder a él fácilmente con el tranvía 15 (se coge en la plaza donde precisamente puedes probar las mejores Bifanas, la plaza Figueroa) o en el bus 728. No hay que decir que el tranvía suele estar más lleno y que lo mejor es ir al inicio de la línea para conseguir sitio sin problemas. Y así, comenzar con la ruta por Belem. Aquí está la mía, aunque tú puedes organizarla como mejor te convenga:

TORRE DE BELEM

Declarada Patrimonio de la Humanidad, la torre data de 1515 y su ubicación sobre la antigua playa de Restelo, desde donde partían las carabelas en sus expediciones hacia otros continentes, no es casual.

torre de belem

Precisamente perteneciente a la llamada “Era de los Descubrimientos”, en un inicio se construyó como fortaleza para proteger la entrada al puerto a través del Tajo (en el interior del baluarte aún podrás ver los cañones). Con el tiempo, su uso defensivo quedó relegado y se utilizó como centro recaudador de impuestos e incluso prisión. De estilo manuelino, tiene claras influencias del arte árabe dado que su arquitecto, Francisco de Arruda, tenía experiencia en trabajos de fortalezas de este tipo en Marruecos.

En su estructura podemos observar dos elementos principales: la torre y el baluarte. El acceso al monumento se realiza por el baluarte, a través de una pasarela. Y, pese a que su interior es muy austero, en él podrás observar algunas esculturas de San Vicente.

Pero lo que realmente te llamará la atención es el exterior. Está esculpida en piedra, con galerías y torres de vigilancia, almenas en forma de escudos y elementos naturalistas alusivos a las nuevas colonias, como la gárgola del rinoceronte.

Suele estar abierta de Martes a Domingo en diferentes horarios dependiendo de la época. Además, lo mejor de todo es que la entrada es gratis si tienes la Lisboa Card. Si no, son 6€ para adultos y se pueden aplicar otros descuentos para niños, familias y mayores.

EL MONASTERIO DE LOS JERÓNIMOS

monasterio de los jerónimos

Y de un monumento Patrimonio de la Humanidad a otro como el monasterio de los Jerónimos. Entre ambos sólo hay un paseo andando de 15 minutos. 

Construida sobre una pequeña iglesia donde los navegantes pasaban la noche antes de partir a nuevas expediciones, fue Manuel I quien la mandó a construir tras el regreso de Vasco de Gama de la India. Es por eso que mantiene la arquitectura manuelina característica del siglo XVI, siglo de su construcción. Fueron los monjes de la Orden de San Jerónimo los elegidos para ocuparlo (de ahí su nombre) y no fue hasta el s. XIX que concluyó definitivamente su construcción. Prueba de ello es que, si observas atentamente, verás que el campanario y el ala occidental no guardan armonía con el resto ya que pertenecen a épocas distintas.

claustro monasterio los jeronimos

Pero, ¿es tan impresionante como parece? Lo es y más de lo que te imaginas. Porque si por fuera esos 300 metros de largo de fachada te sorprenden, espera a ver su hermoso claustro y la iglesia donde además puedes ver las tumbas de Vasco de Gama, el poeta Luís de Camoes y también de Fernando Pessoa.  No te preocupes, hay audioguías y paneles que te explican todo al detalle.

Cuando acabé la visita, me dirigí a comer algo en la Rua de Belem, llena de restaurantes con menú.

Su entrada también es gratis con la Lisboa Card y tiene horarios muy parecidos a la Torre, cerrando cada lunes y algunos festivos. La entrada, si no tienes la Lisboa Card, es de 10€ y también hay descuentos y entradas combinadas con la Torre o el Museo de Arqueología.

MUSEO NACIONAL DE CARRUAJES

Al terminar de comer, y para bajar la comida, me dirigí al museo nacional de Carruajes (también con entrada gratuita con la Lisboa Card). No puedo negar que todo lo que sea de época me fascina, ya sean carruajes o ropa. Y no podía saltarme este museo considerado el mejor del mundo de este tipo, albergando una gran colección de carruajes y carrozas que datan de entre los siglos XVII y XIX.

museo de carruajes

El museo realmente está dividido en dos edificios, el picadero real y otro edificio más moderno. En el picadero es donde la familia real celebraba los campeonatos de equitación mientras observaba desde la balconada superior y es a comienzos del siglo XX cuando la reina Amelia de Orleans lo convirtió en el un museo para la colección de carruajes reales a lo largo de la historia. El segundo edificio fue abierto en 2015 por el 110º aniversario del que es el museo más visitado de Lisboa.

Abierto de martes a domingo con un horario bastante amplio, ten en cuenta que el picadero cierra a mediodía. El precio de entrada es bastante económico y personalmente creo que merece mucho la pena.

MONUMENTO A LOS DESCUBRIMIENTOS

Caminando por el margen del Tajo tras la visita anterior, me dirigí al monumento a los descubrimientos, una construcción inaugurada en 1960 para conmemorar los 500 años de la muerte de Enrique El Navegante.

monumento a los descubrimientos

Su fachada de 50 metros de altura representa las figuras de la era de los descubrimientos mientras miran al río como antiguamente hicieron. A sus pies puedes ver una rosa de los vientos describiendo las rutas que, en su día, estos personajes realizaran.

Tiene un mirador al que se puede acceder aunque yo preferí no pagar. El precio oficial es de 6€ y tiene descuentos varios, entre ellos un 20% con nuestra Lisboa Card. Recuerda que cierra también los lunes y tiene un horario bastante amplio dependiendo de la época.

PASTEIS DE BELEM

¿Y qué tipo de foodie sería si no fuera a lo que se conoce como la cuna del pasteis de nata de Belem? Pues ninguna, o eso pienso yo. Por eso, una de mis paradas obligatorias tenía que ser Pasteis de Belem, el mejor lugar para probar por primera vez este delicioso pastelito de nata. Porque sí, porque yo o lo hago a lo grande o no lo hago. De hecho, no probé este pastelito hasta que no fui a Belem, a su cuna.

pasteis de belem

Según cuentan, a inicios del siglo XIX, y cerca del monasterio, funcionaba una refinería de caña de azúcar asociadas a una pequeña tienda de ultramarinos. A raíz del cierre de los conventos en 1834, expulsando a Clero y trabajadores, alguien del monasterio decidió poner en venta en esa pequeña tienda lo que se llamaron como “pasteis de belem” a modo de supervivencia. 

Aunque la zona estaba aislada de la ciudad, llegaban barcos de vapor y la imponencia de la torre y el monasterio atraía a todo tipo de visitantes que rápido se acostumbraron a estos deliciosos pastelitos. Será ya en 1837 cuando comenzara a fabricarse los pasteles en las instalaciones de la refinería con la “receta secreta” procedente del monasterio y transmitida por los maestros pasteleros que la fabrican aún hoy día a mano en el taller tal y como era en su día.

interior de pasteis de belem

Y después de esta historia, ¿quién no se anima a por un pastelito? Encontrarás el sitio muy fácilmente ya que hay casi siempre cola. Lo bueno es que existen dos tipos, la de consumir en el local y la de comprar para llevar. Ésta última suele tener más cola por lo que obviamente la mejor opción siempre es quedarte. Y no solo por la cola, el local es espectacular y precioso y el trato es exquisito. 

En cuanto a precios, un pastel cuesta 1.15€ (6.9€ si compras 6), pero te recomiendo que pidas una pequeña variedad de productos. Entre los que te recomiendo están el bolo de arroz, la bola de berlim rellena de crema pastelera y la torta de naranja. Aunque había muchísimos y con una pinta increíble. Tienen también una gran variedad de bebidas y salados por si te apetece algo más. En fin, que saldrás encantado con la experiencia y con la tripa llena para volver al centro como hice yo.

Y hasta aquí mi experiencia en Lisboa, pero queda una pequeña escapada que quiero compartir contigo en el siguiente post. De mientras, ¿has estado en estos sitios? ¿Te han quedado algunas dudas? Escríbeme en comentarios y trataré de resolverlas todas.

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